Diversidad biológica y cultural de Michoacán

En Michoacán se inicia la cordillera de la Sierra Madre Occidental, dando lugar a la formación de cañones y valles en los que se encuentran ricas zonas boscosas. Por la cantidad de agua que se capta en las montañas, surgen hermosos ríos, lagos, lagunas y cascadas de belleza incomparable que hacen de este estado la región lacustre más importante de México. Estas tierras vieron nacer al volcán más joven del continente americano, el Paricutín, cuya erupción en 1942 cubrió de cenizas y lava el pueblo de Parangaricutiro, mejor conocido como “Viejo San Juan”. Debido a la riqueza cultural y natural de Michoacán, el estado ha invertido en la creación y promoción de diversos proyectos ecoturísticos comunitarios que son un atractivo único para todos los visitantes, a la vez que generan recursos alternativos de conservación ecológica y cultural. Por su riqueza y por su imagen rústica, este hermoso estado de México ha sido designado Patrimonio de la Humanidad.

   

Después de un día de caminatas por Tlalpujahua y sus alrededores, llegaremos a descansar a la zona de Los Azufres, región lacustre donde se encuentra Laguna Larga. Podremos bañarnos en las cálidas y terapéuticas aguas termales rodeados de altos bosques y hermosas montañas.
   

 

Morelia, la capital de estado, es una de las ciudades coloniales más señoriales de México. Al tiempo que recorreremos sus calles, visitaremos el Palacio de Gobierno, el Templo de las Monjas, el Conservatorio y por supuesto la Catedral, la cual posee las dos torres más altas del continente americano, con una altura que sobrepasa los 60 m.

 

 

A Michoacán lo forman una serie de pueblos y ciudades coloniales que son un ejemplo vivo de su historia. Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Tupátaro y Zirahuén son hermosos sitios a visitar que además se encuentran muy cercanos entre sí.

 

 

La Tzararecua es una imponente cascada formada en la desembocadura del río que nace en el Parque Nacional Eduardo Ruiz. Éste es uno de los parques más visitados del país, pues a pesar de encontrarse dentro de Uruapan, la segunda ciudad más grande de Michoacán, es una reserva natural llena de cascadas, ríos y fuentes acompañadas por una galería de plantas provenientes de todo el estado.

   
Podremos aventurarnos en el Paricutín, el volcán más joven de América. Dormiremos en cabañas rusticas del proyecto ecoturístico comunitario del Nuevo San Juan, caminaremos por las ruinas y la zona del pedregal, haremos una caminata al volcán y conoceremos Angahuan, donde la vida cotidiana transcurre llena de colores y costumbres de los pobladores Purépechas de la región.
   
El antiguo pueblo de Parangaricutiro o Viejo San Juan ofrece un inhóspito paisaje sepultado por la lava del volcán Paricutín, cuya erupción en 1942 obligó a sus habitantes a trasladarse al Nuevo San Juan, pues de su antiguo poblado solamente quedaron restos de algunas casas y la parte superior de la iglesia.

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